10 de junio de 2013

Los Ciudadanos del Mundo (Romina R.)



Por Cintia Ana Morrow para Argentinos.es

Tal vez ya estemos un poco acostumbrados a estas vidas internacionales, que suceden no ya en el pueblo o, cuanto mucho, en la ciudad vecina, sino a lo largo y ancho del mundo.
La mayoría de las familias hoy en día, tienen algún integrante viviendo en otro país. Casi todos podemos dar fe de ese tío o esa prima que a veces está en las reuniones familiares y otras no. Ese que llama para Navidad y todos se pasan el teléfono para saludarlo, aquel en el que pensamos cuando las noticias del diario tocan el país en el que se encuentra.
 Aunque la tradición de moverse por el mundo es milenaria y más de un bisabuelo nuestro llegó desde algún país remoto, sigue siendo todo un evento el irse a vivir lejos. Quizás, aquellos que dejamos todo un día y nos fuimos a vivir a la otra punta del planeta, seamos nosotros mismos.
Las razones suelen ser innumerables: trabajo, dinero, amor, aventuras. Los destinos, más inabarcables aún. Pero todos estos ciudadanos del mundo tenemos algo en común: muchas historias que contar. Por eso los invito a conocer a estas personas a las que la comunidad internacional llama “expats” o expatriados, y que no solo hicieron las valijas y se fueron a vivir a otro país sino que además, nunca dejaron de hacerlo. Así es como para algunos es el primer destino fuera y otros ya cuentan los países con los dedos… 
Hoy les presento a Romina Razumny, una expatriada con quien tuve la suerte de coincidir en Perú y que ahora vive a tan solo dos cuadras de mi casa en Estambul. La frase “el mundo es un pañuelo” cobra nuevo sentido en esta vida de expats.
¿De dónde sos? ¿Dónde naciste y te criaste?
–Soy argentina. Nacida y criada en Capital Federal.
Sé que en pocos años estuviste en muchos países. ¿Cómo empezó todo? ¿Cuándo saliste de la Argentina?
–La primera vez salí a los 25 años y fui a Estados Unidos en el 2000. A New Jersey y a Orlando, porque estaba haciendo una pasantía en una Mayorista de Turismo. Volví a la Argentina en Octubre del 2001. Cuando conocí al que hoy es mi esposo, siempre me dijo que quería trabajar en el exterior alguna vez y al poco tiempo se dio. Luego de casarnos en el 2007 partimos.
¿En qué lugares viviste y por cuánto tiempo?
–Primero en Estados Unidos, durante un año y medio. Luego Argel, Argelia, un año mi esposo, yo un poco menos. Después vino Santiago de Chile, por otro año. Lima, Perú, dos años. Doha, Qatar, donde estuvimos solo 3 meses. Y, finalmente, Estambul, Turquía, desde que llegamos en septiembre de 2012 hasta hoy.
Estabas en EEUU cuando sucedió lo de las Torres Gemelas. ¿Recordás algo que te haya llamado especialmente la atención?
–Lo que primero me impresionó fue la aceptación de todo el mundo con respecto a las noticias. Mis compañeros argentinos y yo, acostumbrados a otra cosa, nos preguntábamos de todo, teníamos dudas. Pero la gente allá no cuestionó nada.
Otra cosa que me sorprendió fue cuando cerraron las fronteras. Creo que fue por 48 horas solamente, pero me acuerdo de esa sensación de saber que no podía salir del país aunque quisiera. No importaba si eras un gran empresario o una expatriada como yo, nadie podía salir.
¿Qué dejaste atrás, además de la familia? ¿Tenés algún proyecto en mente?
–Si, cuando partimos a Argelia yo estaba trabajando y tuve que renunciar para emprender esta aventura. Como proyecto sí, hace tiempo me ronda la idea de, el día que nos establezcamos en un lugar un tiempo largo, poder hacer algo por mi cuenta.
¿Se te ocurre alguna experiencia inesperada que hayas tenido durante tu expatriación?
–Que en pleno desierto de Gardhaia en Argelia me digan “¿Argentina ?... ¡¡¡Menem !!!”
¿En qué lugar te sentiste más cómoda y cuál te costó más?
–De momento donde me sentí mas cómoda fue en Santiago de Chile, entiendo que el idioma, las costumbres y la cercanía a Buenos Aires ayudaron bastante. El que mas me costó fue Argelia, tal vez porque fue el primero al que salimos y sus costumbres son muy diferentes a las nuestras.
Sé que la aventura de vivir en el extranjero cambia a las personas, sobre todo cuando volvemos a casa. ¿Tu familia o amigos te notan cambiada?
–De momento mi familia y amigos no me dicen mucho, pero mucha gente me ha preguntado cuando vuelvo, si soy de Buenos Aires, porque tengo acento raro: uso palabras en neutro o muchas que uno va adquiriendo de los diferentes lugares, o de la gente con la que va compartiendo el tiempo.
¿Cómo llevás el hecho de estar lejos? ¿Hablás seguido con tu familia y amigos? ¿Tenés algún ritual argentino para los días de melancolía?
–Es como que con el tiempo uno se va acostumbrando al estar lejos ¡y el Skype, el Blackberry Messenger y toda la tecnología ayudan mucho! En el 2000 la primera vez que partí, aún no había tantas facilidades. La verdad que ritual no tengo, pero cada tanto me gusta ver televisión argentina, ver las propagandas...digamos la idiosincrasia del día a día, que por ahí es lo que más se extraña.
Vivir en otro país es una experiencia maravillosa pero no todo el mundo se anima, ¿lo recomendarías a corto plazo? ¿Y para siempre?
–Para mí es una experiencia que hay que tener, es muy enriquecedora y abre mucho la cabeza, la cantidad de estímulos e información que se reciben es increíble. El “para siempre” es muy personal y significa un cambio absoluto. Por ahora con tantos cambios que hemos tenido ni siquiera me lo planteo yo.
¿Se te ocurre algún consejo para aquellos que están considerando la posibilidad de salir al extranjero?
–Que traten de adaptarse al destino y sus costumbres, vale decir: no estar extrañando o penando por cosas que uno no consigue o no puede tener en su día a día (como algún tipo de queso, mate, dulce de leche, etcétera). El vivir afuera es vivir en otro país, no se puede hacer una vida absoluta en espejo del lugar de donde se viene, por que uno nunca lo va a lograr y la frustración va a ser permanente. 

 EN POCAS PALABRAS: 
Viajás con el pasaporte… Argentino
¿Amás u odiás los aeropuertos? ¡Me encantan!
¿Pasta o pollo? Pasta 
La comida argentina que más extrañás es… el helado, como los hacen en Buenos Aires, salvo en Italia, ¡no hay!
Un lugar de vacaciones… La ciudad que más me gusta en el mundo es Venecia, pero trato de, cuando se puede, viajar. Conocer distintos lugares, es una de las ventajas que permite este tipo de vida.
¿Qué elemento viaja con vos siempre? Papeles y documentación necesaria, la historia medica de mi hijo, un rosario de mi esposo, un anillo que me regalo mi mamá y un monedero que atesora objetos de valor emocional.
¿Y qué te olvidás? En general no mucho… Soy bastante puntillosa al hacer el equipaje.
Cuando tenés tiempo lo dedicás a… leer. Ya sea libros o, un vicio que adopte al estar afuera, que es leer varios diarios y tratar de estar bien informada.
¿Qué pedís que te lleven los que van a visitarte? En este momento que vivo en Estambul: revistas, algún diario o la revista del avión... ¡pero que esté en Español!
Un sueño cumplido… Con respecto al vivir afuera: haber podido viajar y conocer muchos lugares.
Y uno por cumplir… Poder seguir viajando y aprovechando la oportunidad de conocer diferentes lugares y sus culturas.



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